Elegir el biberón ideal no es nada fácil, en comercio hay muchísimas opciones. Base larga, estrecha, anti colicos, flujo lento, rápido… Por norma general no hay un biberón perfecto, pero sí podemos encontrar el biberón más adecuado para tu bebé.
Por ejemplo, si tu bebé tiene una buena succión, no tiene restricciones orales y tiene una toma equilibrada (es decir, tarda un tiempo justo en beber la leche, descansa bien, se relaja mamando) podemos elegir un biberón de flujo lento o adaptable.
Si tu bebé está muy dormido, se queda dormido durante la toma… primero hay que entender el porqué; luego, para ayudarlo a comer la cantidad suficiente de leche, se puede elegir un biberón de flujo ligeramente rápido por un tiempo (aunque siempre tendremos que valorar cómo lo gestiona).
Cuando un bebé tiene una restricción oral, sea una tensión mandibular que podemos solucionar con la osteopatía o un frenillo lingual limitante, sería mejor elegir un biberón con base estrecha y flujo lento, para que el bebé pueda crear el “vacío” sin hacer mucho esfuerzo y sin que le entre aire al succionar.
Diferente es el biberón que tenemos que elegir si hacemos lactancia mixta: en este caso es importante observar las características de la diada y buscar una opción que sea respetuosa y que no interfiera con la succión al pecho.
Siempre hay que observar como es el mecanismo de succión-deglución-respiración de cada bebé. Un bebé que toma leche con biberón no debería arquearse atrás, chasquear, perder leche por la comisura de los labios, tener labios introvertidos, tragarse con la leche…
Hay que valorar cada bebé y buscar la opción más adecuada para que se pueda alimentar con serenidad.
