Nacer es un viaje hacia la vida.
Después de 9 meses creciendo dentro del utero materno, el bebé ya está preparado para nacer. Algunos bebés toman solos la decisión de nacer; otros necesitan una ayuda externa (o más bien a veces se la damos, aunque no la necesiten).
A veces los bebés llegan al mundo después de un largo viaje, a veces llegan en pocos minutos.
Por ejemplo, cuando un bebé necesita una inducción con oxitocina, puede ser que tenga que aguantar contracciones uterinas más fuertes de lo normal. También puede pasar que si una inducción no funciona o hay sufrimiento fetal, se deba recorrer a una cesaría de urgencia; o que un bebé tenga un nacimiento más traumático todavía. Estas condiciones hacen que el bebé se quede mucho tiempo en la misma postura presionando para salir, comprimiendo su cabecita y su entero cuerpo para nacer. Por eso, puede ser que tenga alguna asimetría craneal, una tortícolis… o también puede ser que esté muy cansado, dormido, estresado, en estado de alerta.
Por otro lado, un parto muy rápido puede afectar de forma similar, porque el bebé no ha tenido tiempo suficiente para adaptarse a las contracciones antes de nacer.
Parir es difícil… nacer también. Es muy importante cuidar a la mamá y a su bebé: hicieron un viaje largo, cansado y mágico a la vez.
Cada nacimiento es diferente: escuchar una experiencia de parto puede dar mucha información, que es fundamental para ayudar el bebé a estar mejor a través de la osteopatía.
